Discurso de final de carrera 2014

30 julio, 2014 § Deja un comentario

Mis alumnos me invitaron a ser el Padrino de su acto de recogida de títulos de final de Carrera.

En realidad me invitaron a dos, al de Licenciatura y al de Grado, pero sólo pude asistir a uno. Para unos y para otros, tanto los que asistieron como los que no, dejo aquí una copia por si a alguno le interesa.

Este es, tal como lo tenía escrito, el texto.

DISCURSO FINAL DE CARRERA, 2014.

Estas líneas son un somero resumen de todas las conversaciones, los correos, las tutorías y cafés tomados con mis alumnos y alguno más que era alumno de otro docente pero quiso comentar y escuchar, si es que algo había que escuchar de lo que yo contaba.

En primer lugar, muchísimas gracias.

Como docente gracias. Gracias por haber sido nuestros alumnos. La universidad sin profesores no existiría, pero un profesor sin alumnos es un sinsentido, no es nada. La razón de ser enseñante es que haya enseñados, y sobre todo personas con ganas de aprender. De modo que, en primer lugar, gracias por haber estado ahí. Habéis dado sentido a nuestros esfuerzos por comunicar lo que sabíamos.

Como docente, personas como vosotros, aunque parezca extraño, hacen que aprenda y son las que me convencen que yo, en el camino que he elegido, estoy haciendo lo correcto. Que he de acompañar, no guiar. Depurar, no corregir. Que he de empujar para ayudar a subir cuestas y disfrutar de las vistas al llegar, viendo cómo bajáis solos por la otra ladera. Sois vosotros quien hace que merezca la pena dar clase.

Por tanto, en primer lugar, muchísimas gracias por dejarme acompañaros.

En segundo lugar, como persona, nuevamente gracias.

Estoy seguro que os habrán dicho que hoy termináis y comenzáis una nueva etapa, no es así. Esto, finalizar la carrera, sólo es un paso más. Al terminar algo como esto tenemos la sensación de andar entre la niebla, sin orientación, por un camino del que sólo vemos un tramo muy corto. No es una etapa, es otro paso más. Permitirme contaros algunas cosas que, por mi parte, he aprendido paso a paso. A partir de ahora hablaré en singular, a cada uno de vosotros, a ti.

Yo soy tú hace años, cuando terminé la carrera. El momento en que me di cuenta de la fuerza de lo que sabía y de la fragilidad de lo que no sabía. Todos tenemos momentos en que nos despistamos y estamos cubiertos de dudas, en que no estamos seguros de la trayectoria que hemos elegido o de cual elegir, no sabemos si estamos haciendo lo correcto o no. Profesionalmente, personalmente, uno suele cuestionarse sus decisiones.

Todos elegimos un camino y constantemente nos preguntamos si damos los pasos en el sentido que debemos. En muchas ocasiones decidimos en solitario con todas nuestras inseguridades y, a veces, elegimos mal al ser asesorados por gente que tiene incluso más inseguridades que nosotros, con lo que se suman a las nuestras propias. Otras alguien nos echa una mano y sentimos que todo va bien. Estoy seguro que, además, tendrás la sensación de estar excluyendo cualquier otra opción. No es así, no excluyas nada. Se consciente de que tienes cientos de recursos, explótalos, juega con ellos. Si lo haces, si no olvidas todo lo que has aprendido, da igual hacia dónde andes porque crecerás. Incorpora cualquier conocimiento nuevo o viejo a lo que ya tienes, es lo natural. Todo lo que haces puede ser trabajado independientemente o puede igualmente ser fusionado, llegando a registros nuevos para ti. Todo el trabajo que hagas, sea dibujo, pintura, ilustración, grabado, o del tipo que sea siempre enriquecerá tu mejor herramienta, la más importante: a ti mismo. Tú siempre estarás detrás de tu trabajo, y ese es tu grandísimo potencial.

Se os cruzarán personas, clientes, profesionales de todo tipo, estoy seguro que ya lo han hecho, que dicen tener años de experiencia en su campo y se cubren de ego para aparentar, obcecadamente ciegos por su modo de hacer, por su criterio, que no acompañan el talento que ya tienes, que obligan a llevar la trayectoria que ellos mismos consideran lo que debe ser sin plantearse que, quizás, eres tú quien puede enseñar nuevos caminos. Dicen que cuando el alumno está preparado aparece el maestro, ellos no están preparados para reconocer lo que ya tienes dentro. No te dejes cegar, en lugar de ayudar a quitar nieblas meten humo, incapaces de detectar todo el potencial que tienen delante.

Recuerdo haber sentido, a lo largo de los años y en ocasiones, rabia. Rabia porque quiero pensar que no fueron capaces de ver, porque si lo vieron y contribuyeron conscientemente a confundir (y prefiero ni siquiera pensar los motivos ruines y patéticos) no merecen ser llamados profesionales ni ejercer como tales.

Aparecerán más que volverán a hacerte dudar. Nunca les hagas caso. Nadie tiene derecho a obligarte o elegir por ti qué camino debes tomar, cómo debes trabajar o qué recursos debes emplear, del mismo modo que nadie tiene derecho a decirte cómo debes ser. Todo sale de ti. Nadie tiene derecho a cuestionarte. Como creativo tu trabajo es lo que te define. Como persona, te define tu creatividad. Que nadie te haga dudar.

Todo lo que has hecho hasta ahora, dentro y fuera de la Facultad, te ha llevado a este momento. Todo tu pasado, ese que está ya sólo en tu recuerdo, agradable o desagradable, duro o suave, fácil o difícil, ha hecho que llegues aquí. De todos los posibles destinos, todas las decisiones que has tomado en la vida te han traído aquí. De todos los posibles futuros de tu pasado, este presente es el único que podría existir porque todo ha hecho que sea como es ahora. Visto así, tu presente es, de todas las opciones, la única opción. Y si es la única, debe ser la mejor.

Tu camino, el que has decidido, es el mejor. Tus conocimientos, en estos momentos, son los mejores que podrías haber tenido hasta ahora. Tus posibilidades, pese a que os quieran convencer de lo contrario, son las mejores. No sientas que te falta mucho, porque eso nace de compararte con quien tú imaginas o crees que es mejor que tú. Se consciente de tus habilidades y comienza a andar a partir de ahí, si lo haces sólo puedes seguir creciendo. Sigue, en España o fuera, en una empresa o como autónomo, trabajando para clientes o haciendo obra propia, sea como sea mírate cada día y sigue andando a partir de ahí.

Dentro de un tiempo te darás cuenta que la niebla se dispersó y sólo quedan los pasos que diste. Cada paso terminará dando sentido a tu camino, y sólo lo verás mirando al pasado, así que no te preocupes excesivamente por tu futuro. Al fin y al cabo, será tu mejor presente.

Por mi parte, ayudar un solo día a que la niebla se disperse para alguien con un potencial como el tuyo justifica todos los años de profesor. Eso es lo que ha dado sentido al mío.

Por último, comentaros que hoy todos habéis venido muy arreglados. Pero a los de Bellas Artes siempre se nos reconocerá porque, yendo arreglados, nos paramos a mirar en los contenedores de escombros de las obras, a ver qué se puede aprovechar (este párrafo fue improvisado durante el discurso).

Gracias por escucharme y que la Fuerza, tu Fuerza, te acompañe siempre.

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Juzgado instantáneo

10 junio, 2014 § Deja un comentario

Dejo los lápices sobre la mesa. Me quedo mirando unos instantes, los recoloco para que estén más ordenados.

Veo un chico bostezando, lleva un piercing en la lengua. Debe ser bastante incómodo.

Paseando por la calle veo una señora mayor que lleva un bolso rosa fosforescente, demasiado estridente para su edad.

Pongo la mesa, no se si dejar el vaso más a la derecha o hacia la izquierda, pruebo un par de veces hasta decidir dónde ponerlo.

Pasamos el día, cada instante, emitiendo juicios según nuestras creencias aprendidas. Todo entra en los baremos de correcto o incorrecto y según esto juzgamos el mundo.

Podemos justificarnos si decimos que la sociedad está preparada para adoctrinarnos sobre lo que es bueno o no, sobre lo que se debe hacer. Pero en el fondo sabemos que no es cierto, la decisión, en última instancia, es nuestra. Somos nosotros quienes tenemos la opción de juzgar al instante o pensar un poco más.

Es fácil y rápido juzgar, y además nos ofrecen soluciones para todo desde la publicidad.

Estás gorda, tómate esto y estarás delgada (lo escribo en femenino porque las mujeres suelen ser el gran blanco de los problemas físicos en la publicidad).

Eres demasiado vieja con 40 años, ponte una crema antiedad (ya no son antiarrugas, son antiedad, no sé cómo consiguen parar el tiempo con una crema para que no cumplas más años).

Para tener las mejores conquistas debes ser rico, tener un coche caro y una gran casa (aquí el blanco son los hombres, siempre atacan al mismo sitio, a nuestra “virilidad”).

Todo lo que no sean esos estándares harán que te sientas infeliz. A cada instante juzgarás con las imágenes que has aceptado como correctas. Vamos a comparar cada hecho, propio o ajeno, vamos a juzgarlo y decidir si entra dentro de lo aceptable o es reprobable.

Juzgamos los objetos como buenos, malos, caros, vulgares, impropios… juzgamos a las personas como flacas, gordas, horteras, bajos, torpes, trepas, agresivos, tímidos, huraños, incluso hay quien presume de conocer muy rápido a las personas, lo que supone etiquetar pautas de comportamiento rápido sin conocer realmente los motivos del otro.

Nos juzgamos a nosotros, más duramente.

Miramos al espejo por las mañanas tras la ducha, pero no aguantamos vernos realmente más de unos momentos, unos pocos segundos mirándonos a los ojos y apartamos la vista de nuestra propia mirada.

Si tienes el pelo rizado desearías tenerlo liso, si liso, ondulado, si corto, largo, si rubio, pelirrojo, si moreno, con mechas, si tienes pecas las consideras manchas, si eres mayor deberías ser joven, si eres niño deberías portarte como un adolescente y tener zapatos molones como tu popstar favorito.

No hay límite, Todo, siempre, no es como debería.

Hemos aprendido a usar los adjetivos como acusaciones indirectas.

Pero todo lo que se aprende puede desaprenderse para aprender nuevas cosas.

Somos nosotros quienes elegimos juzgar rápido, por pereza o por costumbre que al final viene a ser lo mismo, porque es más fácil emitir un juicio que emplear el tiempo en pensar hasta entender una situación. Juzgamos y luego nos legitimamos con “es que todo el mundo lo hace”, “las cosas son así y yo no puedo cambiarlas”, “es que yo soy así” y excusas parecidas.

Volver a aprender es posible.

La mujer que lleva el bolso estridente puede querer llamar la atención porque se siente sola.

El chico delgado o con sobrepeso puede tener problemas de ansiedad que no sabe cómo solucionar, y come o deja de comer para sentirse mejor por unos instantes.

Lo bueno o lo malo, todo puede llegar a ser comprendido si evitamos juzgar y hacemos un esfuerzo por conocer y entender la historia que hay detrás.

Si no juzgamos todo empieza a verse como una sucesión de causas y efectos que explican el por qué de los acontecimientos, sin calificativos.

La percepción de causa y efecto, inevitablemente, lleva a que bueno y malo pierdan su significado. Todo es una sucesión de hechos, ni buenos ni malos, sino sólo consecuencia de hechos anteriores que van imbricándose unos con otros hasta formar una compleja madeja.

Viéndolo así, juzgar no tiene sentido, todo está ahí por un motivo y nada está fuera de su sitio.

Quizás, sólo quizás, juzgamos tan rápido porque es más fácil que asumir que lo que nos ocurre sólo es consecuencia de nuestros actos previos.

Es más fácil juzgar que asumir nuestra responsabilidad… sin juzgarnos.

Observar cómo pasa

20 mayo, 2014 § Deja un comentario

Hoy he tenido un maestro inesperado.

Esta mañana me ha comenzado a picar el ojo. Sin estar realmente atento de lo que hacía, casi como un reflejo, he comenzado a rascarme y a restregar con la mano mi ojo.

Cuando por fin he sido consciente de ello, tenía el ojo tan irritado que estaba hinchado, lloroso e inyectado en sangre. Me lo había empeorado.

Me he lavado con un colirio intentando aliviar un poco el escozor. No he conseguido mucho, así que he cerrado los ojos un rato para no forzar.

Lo único que he hecho ha sido cerrarlos, esperar con tranquilidad, dar tiempo a que poco a poco fuese calmándose el escozor. Esperar con los ojos cerrados y sentir cómo notaba pulsar el ojo, la humedad de la lágrima, el calor, más caliente con respecto al otro.

Poco a poco ha ido calmándose.

Todo esto ha ocurrido a primera hora del día, esta mañana, a lo largo de todo el día se ha ido calmando. Ahora está casi normal pero aún noto cierta molestia. No me lo toco.

Lo primero que he aprendido ha sido que el verdadero problema no ha sido una molestia en el ojo, sino comenzar a rascar sin ser consciente de ello. Esto me ha irritado más y ha causado el verdadero problema al llegar a niveles de dolor y escozor. Sólo he parado al ser consciente de ello.

Si hubiese sido consciente todo el tiempo hubiese evitado irritarme más el ojo.

El verdadero problema ha sido la falta de consciencia.

Lo segundo que he aprendido ha sido que el dolor ha comenzado a pasar cuando me he relajado y tan sólo he dejado que fuese pasando por sí solo.

Dejar tranquilamente, observando el dolor sin incidir en él, que pase es, en muchas ocasiones, el mejor modo de que todo vuelva a su ser.

Causa y efecto

10 abril, 2014 § Deja un comentario

Soy el efecto de lo que me ocurrió.

Soy como soy como consecuencia de mi pasado.

Mi presente es bueno.

Mi pasado sólo existe en mi memoria, ya no es, y de mi memoria sé que no puedo fiarme porque es finita y fallida.

Si mi presente es bueno, mi pasado no puedo llamarlo malo porque ha sido la causa de mi presente.

Fue necesario como causa para el ahora que vivo.

Viviendo lo que es mi pasado no importa, sólo me molesta para disfrutar de mi presente.

Decido, de modo consciente, dejar de tenerlo en cuenta.

Hecho

30 marzo, 2014 § Deja un comentario

Nos obsesionan los hechos.

He de hacer esto, aquello que hice no lo hice como debía hacerlo, si hago esto otro quizás lo consiga, tengo que hacer para poder ser…

Nos centramos en el hecho porque pensamos que los hechos perduran en el tiempo, y damos por sentado que vivimos a lo largo del tiempo.

No es así.

El pasado sólo es memoria.

El futuro sólo es imaginación.

Cada instante es efecto de una causa.

El único hecho es el instante.

El resto sólo está en nuestra mente en forma de pensamientos.

El único modo de vivir, el único modo de ser, es en el instante.

Solos

20 marzo, 2014 § 1 comentario

El ser humano, nosotros, uno mismo, ha de aprender a vivir solo para poder vivir en compañía.

Vivir solo, con uno y sin nadie más. Con las propias esperanzas no cumplidas. Con los miedos y vergüenzas propios. Con las propias miserias. Aguantarse la mirada en el espejo y escuchar en atronador silencio los pensamientos, sean claros o sean oscuros. Solo.

Y solo, con todas nuestras penurias de las que huimos constantemente y hacemos lo indecible para evitar ver, aceptar cada una de ellas y amarnos incondicionalmente como amamos a un bebé recién nacido, aunque venga con defectos.

Sólo entonces seremos capaces de tolerar al otro.

Nos equivocamos y buscamos en el sitio incorrecto. Buscamos en el amor de los demás para sentirnos amados, aceptados. Pero es a nosotros quienes primero debemos aprender a amar. Buscamos en el otro el amor que no nos damos por no haber aprendido a vivir solos.

Sólo entonces, siendo capaces de vivir amándonos sin necesitar a nadie más, podremos realmente amar al otro.

El mejor momento

8 marzo, 2014 § Deja un comentario

No existe una buena o mala época.

No hay buen o mal momento, no existe un buen o mal tiempo, porque no hay buen o mal presente.

Todo presente es el mejor posible, el mejor que podemos tener, porque de todos los presentes probables es el único posible.

Este presente es el mejor presente que podríamos nunca haber tenido, el ideal para nosotros en nuestras circunstancias, consecuencia de nuestros actos y destino instantáneo.

Este presente es el único que tenemos.

Nuestro mejor momento es ahora.

No es bueno o malo. Sólo es.